Creación de comunidades aptas para las aves

Plantas autóctonas para aves

Lobelia cardinalis. Foto: Camilla Cerea/Audubon.

Conclusión

La restauración de hábitats con plantas autóctonas es de máxima importancia para la preservación de la biodiversidad. Al crear jardines con plantas autóctonas, cada área del hábitat forma parte de un esfuerzo colectivo para apoyar y mantener el paisaje viviente para las aves y otros animales.

Durante el último siglo, la urbanización ha tomado tierras intactas y ecológicamente productivas para fragmentarlas y transformarlas con céspedes y plantas ornamentales exóticas. Durante esa época, la parte continental de los Estados Unidos perdió unos 150 millones de acres de hábitat y de tierras agrícolas a manos del avance del desarrollo urbano, una tendencia que no se desacelera. La obsesión moderna por tener céspedes “perfectos” que requieren un alto nivel de mantenimiento ha creado una alfombra de monocultivo verde a lo largo del país que cubre más de 40 millones de acres. El paisaje dominado por los seres humanos ya no sustenta ecosistemas funcionales, y las áreas naturales aisladas restantes no son lo suficientemente grandes como para sustentar la vida salvaje.

Las plantas autóctonas son aquellas que aparecen naturalmente en la región en la que evolucionaron. Son la base ecológica de la que depende la vida, lo cual incluye a las aves y a las personas. Sin estas plantas autóctonas y sin los insectos que evolucionaron junto con ellas, las aves locales no pueden sobrevivir. Desafortunadamente, muchas de las plantas usadas en paisajismo, que están disponibles en los viveros, son especies extranjeras provenientes de otros países. Estas plantas exóticas no solo cortan la cadena alimentaria, sino que además se convierten en pestes invasivas, que vencen a las especies autóctonas y degradan el hábitat en las áreas naturales restantes. 

Las opciones que se utilizan en paisajismo tienen efectos significativos en las poblaciones de aves y en los insectos que estas necesitan para sobrevivir. Los dueños de viviendas, los paisajistas y los legisladores locales pueden beneficiar a las aves y al resto de los animales salvajes mediante la selección de plantas autóctonas a la hora de tomar decisiones con respecto al paisajismo. 

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