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Hoy, Estados Unidos y México, a través de la Comisión Internacional de Límites y Aguas (CILA), publicaron un informe de implementación que documenta el primer progreso medioambiental conforme al Acta 323, un acuerdo binacional del Río Colorado adoptado a finales de 2017. El informe documenta que se gastaron más de 3 millones de dólares y se entregaron casi 7,000 acres pies de agua para la recuperación del hábitat durante el primer año del acuerdo. La historia detrás de estos números es extraordinaria.

En primer lugar, observamos que la recuperación se está llevando a cabo en su totalidad. No hace mucho tiempo, Estados Unidos y México se vieron envueltos en una irreconciliable batalla sobre la gestión del Río Colorado, en la cual se disputan los conductos de un canal que reservaban agua para Estados Unidos y agotaban su disponibilidad para México. Hoy en día, los dos países colaboran para devolver el hábitat al Delta del Río Colorado, un extraordinario éxito de la diplomacia que se destaca en un momento en el que las relaciones entre EE. UU. y México son, por el contrario, tensas.

A lo largo del siglo XX, ambos países abastecieron de agua a granjas y ciudades que secaron el Delta del Río Colorado a lo largo de su cuenca de 250,000 millas cuadradas. Una vasta extensión de humedales y bosques ribereños desapareció cuando el río dejó de fluir a través de sus últimas cien millas hacia el mar.

En la actualidad, más de 1,100 acres crecen con vegetación de humedales y árboles autóctonos. Solo en 2018, los equipos de recuperación cultivaron más de 50,000 plantas autóctonas en viveros in situ antes de plantarlas, lo que supone un trabajo muy duro bajo el sol del desierto.

Se requiere un esfuerzo extraordinario para hacer que este paisaje florezca de nuevo. Los equipos de recuperación de las organizaciones no gubernamentales (ONG) trabajan duro y pasan incontables días bajo el sol candente preparando las tierras y plantando árboles. La ONG Environmental Water Trust coopera con el vasto Distrito de Riego de Mexicali para asegurar que esos árboles sean regados. Un equipo binacional de científicos viaja al área en repetidas ocasiones para recoger datos sobre el impacto ecológico y social a fin de que las acciones puedan mejorar en el futuro. Una impresionante agrupación binacional de organizaciones, que incluye organismos federales y estatales, ONG y universidades, trabaja en conjunto para coordinar el trabajo y garantizar que haya fondos y agua disponibles para respaldarlo.

Sabemos por los informes de monitoreo anteriores que las aves están regresando; la diversidad de especies es un 27 por ciento mayor y las poblaciones son un impactante 80 por ciento mayor en los sitios recuperados a lo largo del Río Colorado en el delta, en comparación con las tierras que aún no fueron recuperadas. Las aves que recientemente se observaron incluyen: Rascador Desértico, Papamoscas Cenizo, Azulillo Grande, Mosquero Negro, Tacuarita de Cola Negra, Cucarachero Desértico, Cuitlacoche Culirrojo, Carpintero del Desierto, Turpial Enmascarado, Pico Mexicano, Gorrión Cantor, Mosquero Cardenal, Verdín, Tirano Occidental y Reinita Grande. Esperamos recibir más buenas noticias cuando la CILA publique el próximo informe de monitoreo a finales de este año.

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