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¿Observó con detenimiento las imágenes y los videos ganadores de los Premios Audubon de Fotografía 2026 y se quedó con ganas de más? Bueno, tenemos más de esos momentos impresionantes y sorprendentes para los amantes de las aves.
A continuación, conozca a los ganadores de las menciones honoríficas de cada categoría, todos seleccionados por nuestros expertos jueces tras evaluar los trabajos anónimos. Al igual que los ganadores, las menciones honoríficas se evaluaron en diversas categorías en dos concursos distintos: uno para fotógrafos y videógrafos que residen en Estados Unidos y Canadá, y otro para quienes residen en Chile y Colombia.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Lile
Nombre científico: Poikilocarbo gaimardi
Ubicación de la imagen: Sector Pilolcura, Los Ríos, Chile
Cámara: Canon EOS R5 con un lente Sigma 150-600mm f/5-6.3 DG OS HSM Contemporary a 267mm; 1/1000 de segundo a f/5.6; ISO 1250
El detrás de cámara: visito esta zona con frecuencia y siempre había querido capturar una imagen del Lile en vuelo, enmarcado por el arco natural formado por las rocas y bañado por la luz del atardecer. Sin embargo, a pesar de mis intentos anteriores, aún no había logrado esa toma perfecta. En esta ocasión, la luz del atardecer era magnífica. Después de varios intentos, finalmente logré capturar a este cormorán con un detalle exquisito, sus alas completamente extendidas y la cabeza inclinada hacia arriba, contra el fondo de las olas ondulantes, lo que le dio un toque adicional al filtrarse la luz a través del agua.
Costumbres del ave: los liles, aves que habitan principalmente en aguas costeras frías, se encuentran a lo largo de la costa del Pacífico de Sudamérica hasta el norte de Perú, donde la corriente de Humboldt, fresca y rica en nutrientes, mantiene baja la temperatura del mar. En la costa atlántica, su distribución se limita al sur de Argentina. Estos cormoranes construyen nidos con algas y restos vegetales en salientes de islas rocosas o acantilados del continente, y rara vez se alejan mucho de sus colonias de anidación. Algunas poblaciones han disminuido considerablemente en los últimos años, y la especie ahora está clasificada como “casi amenazada”.
Opinión del juez (Sebastian Herzog): un arco rocoso enmarca una escena de olas bañada en el contraluz del atardecer, y en medio, un solitario cormorán extiende las alas, a punto de aterrizar. El juego de luces y la composición son lo que destacan a esta imagen única.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Eufonia culidorada
Nombre científico: Chlorophonia cyanocephala
Ubicación de la imagen: Alto del Zarzo, Caldas, Colombia
Cámara: Sony Alpha 1 con un lente Sony FE 200-600mm f/5.6-6.3 G OSS a 415mm; 1/3200 de segundo a f/6.3; ISO 320
El detrás de cámara: las eufonias siempre han sido una de mis especies favoritas. Me fascina cómo sus colores intensos y contrastantes las hacen destacar de forma única en el entorno natural. Durante varios meses estuve buscándolas en el Alto del Zarzo, donde la empresa de energía de la región había impulsado procesos de educación ambiental. Gracias a ello, la comunidad no solo conoce bien a esta especie, sino que además la protege. Hablé con habitantes de la zona, quienes me indicaron dónde se podía escuchar el canto de la especie. A lo largo de varios meses, recorrí el mismo camino al menos cinco veces, con paciencia y persistencia, hasta que finalmente, en una mañana tranquila, encontré una pareja posada en una palmera. Esta foto dinámica, que muestra a una de estas aves construyendo su nido con musgos secos y líquenes, refleja la relación íntima entre estas aves andinas y las plantas que sustentan su ciclo de vida.
Costumbres del ave: las eufonias solían considerarse tangaras pequeñas y poco comunes, hasta que los estudios genéticos demostraron que estaban más estrechamente relacionadas con los pinzones. Las eufonias culidoradas son comunes en Sudamérica, donde se ven parejas y pequeñas bandadas deambulando por los bosques, alimentándose de frutos pequeños. Su alimento favorito es el muérdago, y los frutos de estas plantas parásitas constituyen la mayor parte de la dieta de la especie. Cuando llega la época de anidar, el macho y la hembra colaboran para construir una estructura globular y desordenada de pasto, musgo y fibras vegetales, a menudo en un árbol cubierto de epífitas. Esta estrategia les ayuda a ocultar a sus crías de los depredadores.
Opinión del juez (Claudio Contreras Koob): el vuelo de esta eufonia ha sido capturado magistralmente en el momento preciso en que las alas se encuentran abiertas de par en par. La mirada del ave nos dirige hacia la vegetación donde el ave está a punto de posarse, resaltando la importancia del ambiente para la supervivencia de esta hermosa criatura.
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Pelícano pardo
Nombre científico: Pelecanus occidentalis
Ubicación de la imagen: Cannon Beach, Oregón, Estados Unidos
Cámara: Canon EOS 90D con objetivo Tamron SP 150-600 mm, F/5-6.3 Di VC USD; 1/2500 a f/5; ISO 32
El detrás de cámara: un año después de que mi esposa y yo pasáramos la luna de miel en Cannon Beach, volvimos para celebrar nuestro aniversario. Me quedé fascinado al ver cómo, una tras otra, las bandadas de pelícanos pardos volaban a baja altura sobre el agua. Caminé poco más de una milla por la playa y descubrí adónde iban. En el lugar donde un pequeño arroyo desembocaba en el océano, cientos de pelícanos se bañaban en el agua dulce. Con la roca de Haystack al fondo, me coloqué de manera que pudiera capturar una bandada y me puse a la altura de los ojos de los pelícanos. Fue entonces cuando capturé la imagen de un pelícano que llegaba volando para unirse al grupo. La emoción me hizo temblar después de capturar la imagen: una especie costera icónica en un punto de referencia costero emblemático, un recordatorio de que las personas y las aves podemos compartir la costa.
Costumbres del ave: los pelícanos pardos son una presencia tan habitual a lo largo de la costa del Pacífico que es fácil suponer que siempre están ahí. Pero, en realidad, algunas de estas aves realizan movimientos estacionales importantes. Tras reproducirse en invierno y primavera, los pelícanos de muchas colonias del oeste de México y el sur de California se desplazan regularmente hacia el norte a lo largo de la costa a partir de principios del verano. Bandadas de cientos pueden reunirse en sitios preferidos del norte de California, Oregón, Washington e incluso el sur de Columbia Británica, con cifras que alcanzan su punto máximo a principios del otoño. A finales del otoño, los adultos vuelven a desplazarse hacia el sur, y algunos vuelan 1000 millas o más para regresar.
Opinión de la jueza (Mary Anne Karren): la categoría “Aves sin fronteras” busca destacar el desplazamiento de las aves a largas distancias y a través de hábitats conectados, y esta imagen lo logra de manera sobresaliente. La niebla tenue, los colores apagados y el paisaje icónico crean una escena envolvente, mientras que el ave solitaria en vuelo y la bandada activa acicalándose abajo reflejan un movimiento constante.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Periquito de anteojos
Nombre científico: Forpus conspicillatus
Ubicación de la imagen: Centro Educativo Ambiental Buitre de Ciénaga, Valle del Cauca, Colombia
Cámara: Sony Alpha 7S III con un lente Sony 200-600mm f/5.6-6.3 G OSS; 1/250 de segundo; ISO 3000
El detrás de cámara: era un sábado por la mañana, alrededor de las 6:30 a. m., y, junto con un grupo de amigos, salí a caminar. Poco menos de 100 metros después de empezar la caminata, escuchamos el inconfundible canto de los periquitos de anteojos. Sin embargo, la gran bandada que producía el ruido volaba demasiado alto como para observarla bien. Más adelante, no obstante, volvimos a ver a las aves al acercarnos a un grupo de árboles con troncos huecos. Comencé a grabar a un ejemplar que estaba posado, alerta, en la entrada de uno de los troncos. Fue entonces cuando otro periquito salió del interior y se acercó tiernamente al vigilante. Sus picos se tocaron, como si se estuvieran besando. Al principio, pensamos que la pareja se estaba cortejando e intercambiando muestras de afecto. Pero al revisar el video, comprendimos la verdadera naturaleza de la escena: un padre alimentando a su cría.
Costumbres del ave: los periquitos de anteojos son padres muy dedicados. Solo la hembra de la pareja incuba los huevos, oculta en el hueco de un árbol u otra cavidad, mientras que el macho se encarga de alimentarla durante la incubación. Una vez que los huevos eclosionan, ambos padres traen comida a los polluelos. Alimentar a los polluelos es un proceso de varios pasos: los adultos tragan semillas, bayas, brotes, flores y otros alimentos, los digieren parcialmente y luego regurgitan la masa ablandada directamente en la boca de sus crías. Poco a poco les van dando alimentos más sólidos antes de que las crías aprendan a volar, lo cual ocurre a las cuatro o cinco semanas.
Opinión del juez (Sebastian Herzog): este video nos muestra un momento de ternura entre una pareja de loritos semiocultos en el tocón de un árbol. Una escena como esta puede lograr que casi cualquier persona se enamore del fascinante mundo de las aves. Así, esta grabación tiene el potencial de convertirse en un poderoso embajador de la necesidad de conservar todas las especies de aves.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Run run
Nombre científico: Hymenops perspicillatus
Ubicación de la imagen: Humedales del río Elqui, La Serena, Coquimbo, Chile
Cámara: Nikon D500 con un Nikon AF-S NIKKOR 200-500mm f/5.6E ED VR a 500mm; 1/2500 de segundo a f/8; ISO 1250
El detrás de cámara: con un amigo nos dirigimos a un humedal a orillas del río Elqui en noviembre, época en la que el run run se reproduce en Chile. En una exhibición espectacular, el macho se lanza en picado desde lo alto, con las alas semicerradas para mostrar sus manchas blancas. Justo antes de aterrizar, realiza un giro de 360 grados mientras extiende las alas, una maniobra que dura microsegundos. Ya había intentado capturar ese momento concreto antes, pero siempre tenía demasiada prisa. En esta ocasión, equipados con un trípode y mucha paciencia, esperamos durante horas. Al final del día, la imagen que tenía en mente se hizo realidad.
Costumbres del ave: aunque muchos miembros de la familia de los run run tienen colores apagados y se valen únicamente de su canto para defender sus territorios, los machos de esta especie son una excepción. Luce un patrón llamativo y lo exhibe volando a gran altura para luego lanzarse en picado, con las alas medio extendidas y emitiendo un canto estridente. El aire que atraviesa las plumas de sus alas produce un silbido zumbante. Los run run abandonan las zonas más meridionales de su área de distribución en invierno, cuando escasean los insectos. Los ejemplares de Chile cruzan al lado este de los Andes y continúan hacia el norte, mientras que los del sur de Argentina migran hacia el norte hasta Bolivia.
Opinión del juez (Sebastian Herzog): el fondo, que parece un lienzo pintado de forma uniforme para minimizar las distracciones, nos permite centrarnos en esta espectacular imagen de un run run realizando su vuelo territorial y de cortejo. La fotografía muestra cada una de las plumas de las alas y la cola con una simetría casi perfecta. En el borde inferior de la imagen, las puntas de una planta insinúan el punto de partida del pájaro, lo que nos permite imaginar la trayectoria de su exhibición aérea.
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Aguililla cola roja
Nombre científico: Buteo jamaicensis
Ubicación de la imagen: Cupertino, California, Estados Unidos
Cámara: Nikon Z8 con objetivo Nikon NIKKOR Z 180-600 mm, f/5.6-6.3 VR; 1/640 seg. a f/6.3; ISO 20000
El detrás de cámara: por el rabillo del ojo, vi cómo pasaba volando por un campo esta aguililla cola roja. Hice zoom en el ave y vi que llevaba un roedor en las garras. Corrí hacia donde se había posado en un roble, con la esperanza de fotografiarla antes de que terminara de comer. Por suerte, la encontré posada a la vista, así que probé distintos ángulos hasta que logré un fondo con un agradable desenfoque. Mi objetivo era capturar tanto la cara de la tuza como la aguililla en el encuadre para enfatizar la intensidad emocional de la depredación. De repente, la aguililla levantó la cabeza de la tuza muerta y la boca del roedor se abrió, como si estuviera gritando.
Costumbres del ave: entre las rapaces más conocidas y extendidas de Norteamérica, las aguilillas cola roja son comunes en todo tipo de zonas abiertas, desde tierras de cultivo hasta desiertos, pero evitan los bosques densos. Los pequeños mamíferos constituyen la mayor parte de su dieta. Realizan gran parte de la caza observando desde un lugar elevado, pero también buscan presas volando a alturas moderadas, escudriñando el suelo. Después de atrapar una presa, a menos que sea demasiado pesada para levantarla, la llevan a un lugar donde se posan antes de empezar a comer.
Opinión de la jueza (Sabine Meyer): la depredación forma parte del orden de la naturaleza, pero me impresionó que este joven fotógrafo no rehuyera este encuentro mortal y se enfocara en registrar este momento decisivo. Nos vemos obligados a mirar la expresión de la tuza, a pesar del horror que expresa.
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Cormorán de Brandt
Nombre científico: Urile penicillatus
Ubicación de la imagen: Playa estatal Natural Bridges, Santa Cruz, California, Estados Unidos
Cámara: Nikon Z9 con objetivo Nikon NIKKOR Z 400 mm, f/2.8 TC VR S; 1/100 seg. a f/2.8;
El detrás de cámara: desde un sendero público, observaba cómo los cormoranes de Brandt llegaban una y otra vez con materiales para hacer el nido. Para capturar esta foto, reduje la velocidad de obturación e hice un paneo, así pude desenfocar las alas del ave y mantener nítida la cabeza y el manojo de hierba. No fue un proceso fácil, porque sostener el teleobjetivo lo complicaba, y la mayoría de las tomas no sirvieron. Sin embargo, logré capturar este momento. Lo que me atrajo de esta escena fue la conexión entre el océano y el acantilado: estos cormoranes utilizan la vegetación acuática, como la hierba marina, para construir y mantener sus nidos; esto vincula la salud del mar cerca de la costa con su bienestar en tierra. La imagen destaca el esfuerzo que implica este comportamiento y la importancia de proteger los ecosistemas costeros.
Costumbres del ave: a lo largo de la costa del Pacífico, los cormoranes de Brandt construyen nidos grandes, un poco desaliñados, en islas o en los acantilados escarpados del continente. El macho puede comenzar a recolectar material vegetal antes de encontrar pareja, y trae con diligencia hierba, flores y ramitas desde el área de tierra, o algas y hierba marina desde el agua. Sin embargo, sus primeros esfuerzos pueden no dar como resultado una estructura grande, porque otros machos de la colonia roban constantemente el material desatendido cuando él sale a buscar más. Después de atraer a su pareja, sigue trayendo más, y ambos miembros de la pareja participan en los arreglos.
Opinión de la jueza (Marlene Pantin): este cormorán está claramente enfocado en su tarea de construir un nido. Las alas borrosas en las nubes dan a la foto un aire casi etéreo, creando una sensación de profunda tranquilidad.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Yeco
Nombre científico: Nannopterum brasilianum
Ubicación de la imagen: Caleta Talcaruca, Coquimbo, Chile
Cámara: Nikon DF con un lente Nikon 200-500mm f/5.6; 1/3200 de segundo a f/8; ISO 200
El detrás de cámara: esta imagen fue un hallazgo fortuito. Estaba en mi auto explorando la costa cerca de la comunidad pesquera de Talcaruca, grabando para mi canal de YouTube. Me llamaron la atención los roqueríos, donde la combinación del viento, la luz del sol rasante y el rocío del oleaje a contraluz creaban un degradé tonal precioso. Tenía el escenario, pero me faltaba el protagonista. Conduje lentamente hasta que encontré un punto donde todo se alineaba, y entonces vi al cormorán posado en la piedra. Comprendí que había encontrado lo que buscaba. La presencia pequeña del ave le dio escala al paisaje, y tuve cuidado de que el cormorán quedará recortado contra el cielo para que destacara. Espero que esta imagen le haga un poco de justicia a las aves comunes que muchas veces ignoramos en desmedro de algunas más raras de ver.
Costumbres del ave: la mayoría de las media docena de especies de cormoranes de Sudamérica se limitan a las aguas costeras y de alta mar. El yeco, por el contrario, se ha adaptado a casi todo tipo de hábitat acuático. Vive a lo largo del Amazonas y sus afluentes, prospera en marismas y pantanos de agua dulce de las tierras bajas, e incluso frecuenta lagos en las alturas de los Andes. Dentro de una amplia distribución que abarca desde el extremo sur de Sudamérica hasta el centro de Estados Unidos, se alimenta como otros cormoranes, nadando bajo el agua para capturar peces pequeños, crustáceos y otras presas.
Opinión del juez (Sebastian Herzog): una poderosa imagen en la que extrañas formaciones rocosas costeras están bañadas en una neblina mística donde las aves, posadas como si fueran pequeños ornamentos, son detectadas a segunda vista. Es una toma muy original capturada en el momento preciso al atardecer y a contraluz, resultando en tonalidades cálidas y un efecto profundamente tridimensional.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Colibrí rubí
Nombre científico: Chrysolampis mosquitus
Ubicación de la imagen: Guadalajara de Buga, Valle del Cauca, Colombia
Cámara: Canon EOS Rebel T7 con un lente Sigma 150-600mm f/5-6.3 DG OS HSM Contemporary a 546mm; 1/2500 de segundo a f/6.3; ISO 3200
El detrás de cámara: busqué al colibrí rubí durante años. En mi primer intento, caminé
Costumbres del ave: aunque es muy pequeño, el colibrí rubí, adornado con colores brillantes, está ampliamente distribuido en el norte de Sudamérica. Prefiere los paisajes relativamente abiertos, como las sabanas y los bordes de los bosques, e incluso visita los jardines urbanos. La hembra asume toda la responsabilidad de construir el diminuto nido en forma de copa y de criar a las crías, y cuenta con un camuflaje adecuado, ya que carece de los tonos brillantes del macho. En esta imagen, la membrana nictitante —un «tercer párpado» translúcido que ayuda a proteger el ojo del colibrí mientras vuela a toda velocidad entre las flores— está parcialmente cerrada.
Opinión del juez (Jaír F. Coll): el fotógrafo no solo logra congelar el dinámico vuelo de este colibrí, sino que lo integra en un escenario casi onírico en el que los tonos naranjas de las flores juegan armónicamente con el ave. La sutil expresión del ave, casi absorta en su entorno, da la impresión de que se encuentra en perfecta paz, sumergiendo a quien observa en un trance natural en el que el tiempo parece detenerse.
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Garza azulada grande
Nombre científico: Ardea herodias
Ubicación de la imagen: Zona de manejo de vida silvestre del lago Caddo, Texas, Estados Unidos
Cámara: Canon EOS R5 con un objetivo Canon RF 100-500 mm, f/4.5-7.1 L IS USM; 1/800 seg. a f/6.7; ISO 5000
El detrás de cámara: me subí a un barco pontón de aluminio con un capitán sumamente entretenido para hacer un recorrido de fotografía de paisajes por el lago Caddo, una zona de pantanos con una belleza impresionante como nada que hubiera visto antes. El pontón es menos estable que una casa flotante, así que era complicado lograr buenas tomas fotográficas. Aun así, es una experiencia que vale la pena probar. Es muy divertido. Un aguacero estacional nos empapó por completo y aumentó el desafío. Mientras continuábamos nuestro recorrido por la zona, paró un poco la lluvia y llegamos a una bahía oscura donde estaba posada una única garza azulada grande entre los cipreses. Esta majestuosa fotografía hizo que haber terminado empapados valiera totalmente la pena.
Costumbres del ave: ningún otro tipo de garza abarca una zona tan amplia en Norteamérica como la garza azulada grande. Es la especie más adaptable, capaz de prosperar en entornos tan variados como pantanos amplios, arroyos estrechos o costas rocosas. Su alimentación es igualmente variada. Aunque lo que más come son peces, también puede consumir ranas, crustáceos, insectos, serpientes, aves, roedores y crías de caimanes. En las regiones áridas, puede alimentar a sus crías con muchos topillos y tuzas que atrapa en los campos secos. Pero en el ambiente típico de un pantano de cipreses del sur, la garza encuentra todos los peces que necesita.
Opinión del juez (Owen Reiser): me gusta mucho esta imagen. Me recuerda estar sentado en silencio en un kayak en algún pantano tranquilo y apartado, procurando que no se me caiga el remo por accidente y ahuyentar todo. ¡Muy bien logrado!
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Búho listado
Nombre científico: Strix varia
Ubicación de la imagen: Charlottesville, Virginia, Estados Unidos
Cámara: Canon EOS R5 con objetivo EF 600 mm, f/4L IS II USM y un extensor Canon EF 1.4X III; 1/125 seg. a f/7.1; ISO 1600-2000
El detrás de cámara: comencé a visitar el área natural de Ivy Creek después de mudarme a la zona y me encontré con una caja nido de un búho listado. En primavera, vi cómo un búho adulto atrapaba una pequeña tortuga a plena luz del día y pensé que quizá tendría la oportunidad de ver a la familia. Para mantener una distancia respetuosa, llevé mi objetivo de 600 mm con un teleconvertidor de 1.4×, un trípode resistente y un cabezal de tipo cardán en una mochila grande. No mucho después de instalarme, escuché un chillido agudo. Finalmente, vi una pequeña bola de pelusa gris posada en lo alto de una rama. No había dudas de que estaba explorando el nuevo hábitat y, momentos después, su progenitor se acercó y comenzó a acicalar vigorosamente al polluelo. Todos los niños conocen este tipo de crianza “demasiado amorosa”, y este búho bebé no fue la excepción.
Costumbres del ave: aves de todo tipo dedican tiempo a acicalar su plumaje, usando el pico para limpiar, enderezar y alisar las plumas y el plumón. En el caso de los búhos listados, esta actividad habitual de mantenimiento también cumple una función social: los miembros de una pareja pueden posarse cerca y turnarse para acicalarse, en especial en las zonas difíciles de alcanzar de la cabeza y el cuello; a esto se lo llama acicalamiento mutuo. En el caso de los adultos, acicalar a las crías con plumón —los polluelos que están en el nido y los que están aprendiendo a volar— es una parte esencial del cuidado parental, aunque a los pequeños no siempre parezca gustarles.
Opinión de la jueza (Maddy Rifka): el búho listado es una especie presente en distintas historias a lo largo de Norteamérica: pertenece a un lugar y es objeto de disputa en otro. Sin embargo, aquí todo eso se desvanece. Lo que queda es el acto íntimo y tangible del cuidado: una madre atiende a su polluelo con una certeza serena que perdura más allá del ruido de la opinión.
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Chotacabras zumbón
Nombre científico: Chordeiles minor
Ubicación de la imagen: Tampa, Florida, Estados Unidos
Cámara: Nikon Z8 con objetivo Nikon NIKKOR Z 800 mm, f/6.3 VR S; 1/1250 seg. a f/6.3; ISO 1000
El detrás de cámara: mientras recorría una reserva local, divisé un chotacabras zumbón en vuelo a varios cientos de metros. Estas aves son expertas en camuflaje y, por lo general, solo se distinguen como sombras fugaces al anochecer; por eso, avistar una a última hora de la tarde fue una oportunidad poco común. Permanecí completamente inmóvil y seguí al ave con mi objetivo de 800 mm, con la esperanza de que se acercara un poco más. No solo se acercó, sino que viró en mi dirección. Capturé esta toma en el instante en que se posó sobre una rama seca. Ver un ave que normalmente pasa inadvertida a plena luz del día volar y posarse con majestuosidad fue un sueño hecho realidad. Para mí, esta imagen muestra la serendipia que se presenta en la fotografía de la vida silvestre y arroja luz sobre un lado poco visto de esta especie.
Costumbres del ave: los chotacabras zumbones buscan alimento en el aire, zigzagueando por el cielo en persecución de insectos voladores, especialmente al amanecer y al atardecer. Por lo general, pasan la mayor parte del día inmóviles sobre el suelo desnudo o en una rama horizontal de un árbol, pero el diseño de su plumaje los ayuda a pasar desapercibidos. En comparación con el macho, la hembra de esta foto tiene una mancha blanca más pequeña en el ala, con el cuello de color crema en lugar de blanco, y carece de una banda blanca en la cola, lo que le proporciona un camuflaje en el suelo aún mejor para incubar sus huevos moteados.
Opinión de la jueza (Stephanie Beilke): lo que realmente me entusiasmó de esta foto es que no solo es una toma única de un chotacabras zumbón aproximándose para aterrizar, sino que también muestra con claridad una de las mejores formas de identificar a una hembra de la especie: la mancha blanca más pequeña en la parte inferior del ala.
Concurso: Estados Unidos y Canadá
Especie: Águila calva
Nombre científico: Haliaeetus leucocephalus
Ubicación de la imagen: Coupeville, Washington, Estados Unidos
Cámara: Canon EOS R10 con objetivo Canon RF 70-200 mm, f/2.8-2.8 L IS USM Z; 1/1600 seg. a f/2.8; ISO 400
El detrás de cámara: las águilas calvas son un símbolo de resistencia en la naturaleza, pero su supervivencia depende cada vez más de paisajes creados por el ser humano. A menudo las veo al costado de la carretera o incluso sobre ella alimentándose de animales atropellados, un comportamiento peligroso que las pone en conflicto con los conductores. Descubrí a esta rapaz en particular alimentándose entre un grupo de flores silvestres junto al pavimento. Me estacioné con prudencia a cierta distancia y me acerqué a pie, para sentarme en silencio en el arcén de grava. Cuando el ave levantó la vista, vi que se acercaba un auto. Encuadré la composición para que los faros que se avecinaban fueran una presencia imponente. Esta imagen nos recuerda que una carretera no es solo un lugar donde un águila encuentra alimento, sino también donde el mundo salvaje corre el riesgo de chocar con nuestra moderna forma de vida.
Costumbres del ave: la recuperación del águila calva tras las cifras mínimas de población de los años 70 representa uno de los grandes logros del trabajo de conservación de las aves. Pero la historia sigue su curso, y la supervivencia de una especie nunca puede darse por sentada. Algunas de las mayores amenazas para las águilas calvas hoy en día son las colisiones con estructuras como el tendido eléctrico y, ocasionalmente, los aerogeneradores. Las colisiones con vehículos también son un problema frecuente: estas águilas suelen ser carroñeras y, cuando se alimentan de animales atropellados cerca de las carreteras o incluso sobre ellas, pueden terminar atropelladas ellas mismas.
Opinión de la jueza (Sadie Hine): esta imagen muestra un ave conocida en una escena inesperada. Aunque las águilas calvas suelen asociarse con las zonas silvestres, los ríos y las costas naturales, su presencia en las áreas urbanas suele pasar desapercibida. La fotógrafa capturó una imagen con una belleza orgánica a pesar de encontrarse junto a la carretera, lo que constituye una manera creativa de contar una historia de convivencia.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Pilpilén común
Nombre científico: Haematopus palliatus
Ubicación de la imagen: Playa de Llolleo, Valparaíso, Chile
Cámara: Nikon D850 con un lente Tamron SP 150-600mm f/5-6.3 Di VC USD G2 a 600mm; 1/2000 de segundo a f/9; ISO 500
El detrás de cámara: en 2021, la Playa de Llolleo —un tramo de playa en la desembocadura del río Maipo— no contaba con la protección legal que tiene hoy, y los vehículos podían circular a toda velocidad por la arena. Allí, los ostreros americanos también sufrían el acoso de las personas y la depredación por perros callejeros y depredadores naturales. Para protegerlos, la comunidad y la Fundación Ojos del Mar delimitaron un perímetro de seguridad y reclutaron a voluntarios, como yo, para monitorearlos, con turnos organizados. Tuve el honor de conocer a estos tres polluelos desde que nacieron. Aquí capturé a mi favorito, «Alita» (o Alita), rodeado de chatarra y desechos de la industria pesquera. Nunca supimos qué causó la lesión en el ala de Alita, pero temíamos que no pudiera volar. Por suerte, sí pudo. La mayor alegría fue el momento en que los vimos emprender vuelo por primera vez.
Costumbres del ave: los pilpilén comunes habitan exclusivamente en zonas costeras a lo largo de su amplia área de distribución en América del Norte y del Sur. Esta dependencia de la costa inmediata suele ser un inconveniente, ya que las personas también se sienten atraídas por las playas, y nuestras actividades tienden a poner en riesgo este hábitat tan sensible. Afortunadamente, estas carismáticas aves costeras cuentan con muchos admiradores y las comunidades de todo el hemisferio suelen unirse para proteger sus nidos locales.
Opinión del juez (Katherine Sanhueza): esta fotografía retrata la inmensa resiliencia de un pequeño pilpién en las costas. Bajo la cálida luz del atardecer, un pequeño polluelo avanza con valentía entre la basura que los seres humanos dejaron allí, recordándonos que incluso en medio de la contaminación y la fragilidad de su entorno, la vida insiste en florecer. Una escena que nos invita a reflexionar sobre la responsabilidad de proteger los ecosistemas que compartimos con estas aves.
Concurso: Chile y Colombia
Especie: Gallito de roca Andino
Nombre científico: Rupicola peruvianus
Ubicación de la imagen: Vereda Sucre, Caquetá, Colombia
Cámara: Nikon D850 con un lente Sigma 150-600mm f/5-6.3 DG OS HSM Contemporary a 600mm; 1/400 de segundo a f/6.3; ISO 800
El detrás de cámara: como guía de observación de aves en Caquetá, paso gran parte de mi tiempo explorando puntos de avistamiento. Un día me topé con un viejo sendero en las estribaciones de los Andes, donde identifiqué un lek de gallito de las rocas andino. Pero no pude encontrar el lek en una visita posterior, así que pensé que algo malo había ocurrido. Aunque hemos estado trabajando para crear conciencia sobre la conservación, los locales a veces talan el bosque para plantar café o crear pastizales. A pesar de todo eso, un día, mientras acompañaba a un amigo, decidimos revisar el sitio. Me alegro de haberlo hecho. Las aves hacían tanto ruido que las oímos desde lejos. Al acercarnos, vimos una docena de machos desplegándose y bailando ante dos hembras. De pronto, uno de los machos apareció en una posición ideal, pero con condiciones de iluminación difíciles y el enfoque automático de mi cámara no logró identificar al ave. Rápidamente cambié al modo manual y tomé esta imagen, una confirmación de que la naturaleza persiste.
Costumbres del ave: podrías pensar que los impresionantes colores de los machos del gallito de roca andino bastarían para atraer a una pareja. Pero en lugar de tomarse las cosas con calma, estas aves llegan a extremos para impresionar a una hembra. Los machos se reúnen en una pista de baile, llamada «lek», en lo más profundo del bosque. Posados en una rama desnuda, cada uno realiza una exhibición de reverencias, saltos, aleteos y graznidos nasales. Cuando llega una hembra, la acción se vuelve frenética. Si la hembra decide aparearse con uno de los machos —por lo general, el dominante en el lek—, se irá a construir un nido y criará a sus polluelos por su cuenta.
Opinión del juez (Claudio Contreras Koob): esta imagen destaca por la manera tan armónica en que combina el rojo vivo del ave con el discreto verde que la rodea. La composición invita a adentrarse en la exuberancia de la vegetación que enmarca a la perfección a esta especie icónica.