Ciencia

¿Cómo afectan los huracanes a las aves?

Cuando se enfrentan a desastres naturales, los seres humanos buscan refugio y resguardo. ¿Pero qué ocurre con las aves que viven entre nosotros?

El interés en los huracanes del experto en avistamiento de aves y editor de campo de Audubon Kenn Kaufman comenzó hace treinta y cinco años, cuando cubrió las secuelas del huracán Kathleen, una tormenta que llevó bandadas de aves marinas al sudeste estadounidense. Hace poco hablamos con él sobre los sorprendentes métodos que tienen las aves para lidiar con un huracán que atraviesa su camino.

¿Cómo afectan los huracanes la migración de las aves?

Cualquier día a finales de agosto, septiembre u octubre, grandes cantidades de pequeñas aves se dirigen al sur durante la temporada de huracanes. Cuando vuelan y entran en uno de estos sistemas no hay manera de que puedan detectar lo que está por venir.

Es probable que haya escuchado hablar de la historia del zarapito trinador con marcas radiotransmisoras: el ave voló a través de la reciente tormenta Irene y salió del otro lado. Son aves bastante resistentes, de las aves zancudas más grandes. Dudo que pequeñas reinitas y zorzales puedan hacer eso. Quizás existan cantidades sustanciales de pequeñas aves migratorias que sean sacadas durante la tormenta. Las tormentas también dejan caer un montón de aves agotadas de regreso a algún punto que supuestamente abandonaron uno o dos días antes.

¿Cómo viajan las aves cuando hay tormenta?

Las aves ingresan al final de la espiral del huracán y se mueven hacia el centro del huracán. Quizás no necesariamente lo hagan de modo organizado; es más probable que estén por ahí en este viento salvaje y, cuando tienen oportunidad de ir hacia la calma del ojo del huracán, hagan un esfuerzo de permanecer allí y viajen con él en lugar de pelear otra vez con los vientos.

Cuando la tormenta toca tierra, algunas de ellas pueden empezar a pelear contra el viento. Otras pueden dejarse llevar y viajar con el ojo de la tormenta hasta que se disipe el huracán. La mayoría de las aves marinas, si no están demasiado debilitadas por haber viajado tanto tiempo sin alimento, probablemente encuentren rápidamente su camino de regreso a la costa. Tienen excelentes poderes de navegación.

¿Tienen las aves tienen alguna respuesta especializada a los huracanes?

En teoría el ave tiende a despegar cuando el viento es favorable, justo antes del paso de un sistema de baja presión. Debido a que el flujo de aire regular de un huracán se mueve en el sentido de las agujas del reloj, después de que el sistema pasa hacia el este, puede haber vientos del noroeste. Las aves despegarán con eso. Si levantan vuelo cuando las condiciones son buenas, existe una posibilidad de que no ingresen a un huracán.

¿Por qué algunos avistadores de aves persiguen huracanes?

Primero, debo señalar que para que la gente intencionalmente se ponga en riesgo, en una ruta de huracán, debe estar totalmente loca.

Dicho esto, algunos de mis amigos han hecho exactamente eso. Con el huracán Irene, algunos amigos míos estaban afuera al alba al día siguiente y vieron todo tipo de aves acuáticas tropicales, como charranes embridados, charranes sombríos y tiñosas.

Creo que el gran tema con Irene son todos los rabijuncos comunes que arrastró por la costa e incluso tierra adentro. Son aves del litoral en sentido estricto: anidan en el Caribe.

Hoy en día sabemos que si se está lo suficientemente fuera de la costa o en la Corriente del Golfo, verá paíños negros con regularidad. Pero hace cincuenta años la mayoría de los registros de avistamiento de estas aves fueron después de huracanes. En una época, si deseaba ver un paíño negro, debía rezar por que hubiera un huracán.

¿Qué pasa con el hábitat de un ave después de una tormenta?

Los cambios en el hábitat cambiarán la composición de la vida de un ave en un lugar determinado. Recuerdo leer sobre un área de Nueva Inglaterra donde un grupo de huracanes tumbó la mayoría de los árboles en 1938, pero luego ascendió la densidad de aves reproductoras. Abrió el área y las aves que favorecen los bosques de segundo crecimiento y aberturas, como el chipe de pechera, llegaron y ocuparon los nuevos espacios.

Siempre hay ganadores y perdedores cuando el hábitat se modifica.

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