Hoy, la Oficina de Reclamación de EE. UU. (USBR, por sus siglas en inglés) publicó su pronóstico del río Colorado y sus pautas operativas para los próximos dos años; confirmaron que la situación en el río Colorado nunca ha sido más grave. La comisionada de USBR Camille Touton, dijo a un comité del Senado que los estados necesitan un plan para el próximo año para conservar de 2 millones a 4 millones de acres-pie por encima de las regulaciones y compromisos existentes para proteger el sistema del río Colorado, y que, si los estados no llegan a un plan, el gobierno federal usará sus autoridades para hacer los recortes unilateralmente. Esto es importante porque 40 millones de personas y más de 400 especies de aves dependen de este río.

Esta noticia es impactante y no impactante: impactante, porque 2 a 4 millones de acres-pies es un volumen de agua extraordinariamente grande, alrededor del 30 % de los usos anuales típicos de consumo de agua del río Colorado; y no impactante, porque desde el año 2000, los enormes embalses del río Colorado se han disminuido en un promedio de 2 millones de acres-pie por año. Durante dos décadas la demanda de agua ha superado la oferta, y ahora los embalses están agotados. Los estados aun no se han puesto de acuerdo sobre dicho plan. 

Con el anuncio de hoy, USBR operará la cuenca baja en una escasez de Nivel 2 (como se define en las Pautas Provisionales de 2007 para las Operaciones del río Colorado y el Acta 323 adoptada en 2017) a partir de enero de 2023, lo que significa que la cuenca baja, incluida la República de México, implementará sus mayores reducciones requeridas en el uso del agua:

  • Arizona por 592.000 acres-pies (más del 20% de su asignación completa)
  • Nevada por 25.000 acres-pies (más del 8% de su asignación completa, pero Nevada ha invertido significativamente en la conservación del agua y no ha utilizado su asignación completa en muchos años)

  • México en 104.000 acres-pies (casi el 7% de su asignación de su tratado)

En el Nivel de escasez 2, California no está obligada a reducir los usos de agua del río Colorado, y los estados de la cuenca superior de Colorado, Nuevo México, Utah y Wyoming no están obligados a reducir los usos bajo las reglas operativas existentes.

Para cumplir con el llamado a la acción de la comisionada, se necesitarán más recortes para evitar un gran peligro, ya que el agua en los embalses más grandes de Estados Unidos, el lago Mead y el lago Powell, continuará desapareciendo, acercándose al día en que ya no puedan liberar agua río abajo y amenazando la seguridad hídrica y energética de decenas de millones de personas en el suroeste de los Estados Unidos y el noroeste de México.

Como se indicó ayer en una carta de John Entsminger, Gerente General de la Autoridad del Agua del Sur de Nevada, al secretario del Interior y otros líderes federales, "La Ley de Equilibrio de Masa dicta que el río Colorado no puede proporcionar suficiente agua para el nivel de uso actual. La magnitud del problema es tan grande que todos los usuarios de agua de todos los sectores deben aportar soluciones a este problema, independientemente del sistema de prioridades. La matemática es simple, aunque la ley y la política no lo sean".

Las reducciones a corto plazo en el uso del agua no son negociables, porque continuar como de costumbre corre el riesgo de colapsar los embalses del río Colorado. Si no se pueden hacer acuerdos, USBR y el gobierno federal tendrán que decidir, e implementar, el mejor camino a seguir.

Una buena noticia que ayudará al río Colorado es la reciente aprobación de la Ley de Reducción de la Inflación, que incluye $4 mil millones para la sequía occidental y la resiliencia climática. Estos fondos estarán disponibles para: compensar a los usuarios de agua agrícolas y municipales para que reduzcan voluntariamente el consumo de agua, dejando más agua en ríos y embalses; avanzar en proyectos que conserven el agua para otros usuarios del agua o las necesidades ambientales de agua; y restaurar los hábitats afectados por la sequía. Es una cantidad de fondos sin precedentes para un problema sin precedentes, pero si se gasta principalmente en reducciones en el uso del agua en 2023, su impacto será de corta duración. 

Ante un clima más cálido y seco, se necesitarán fondos para mejorar la resiliencia climática en la cuenca del río Colorado, incluidas inversiones duraderas que reduzcan el uso del agua a largo plazo, mejoren la salud de las cuencas hidrográficas frente al aumento de los incendios y permitan prácticas agrícolas tolerantes a la sequía. También se necesitarán inversiones duraderas para ayudar a las aves y otras especies silvestres que dependen de los hábitats del río Colorado, incluidas las cabeceras y afluentes de la cuenca superior, el Gran Cañón, el tronco principal del río Colorado inferior, el mar de Salton y el delta del río Colorado. Los costos del cambio climático están empezando a revelarse.

Este artículo fue traducido al español por María "Fernanda" Torres Maqueda

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