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Voices from Common Ground

¿Quién está preocupado por el calentamiento global?

Cinco inesperados agitadores del clima explican por qué están expresando sus opiniones.

Foto: Nigel Parry/CPi Syndication

Henry Paulson
Chicago, Illinois
Ex Secretario de Hacienda; Co-Presidente, Risky Business Project
 

 

Me preocupa realmente que el cambio climático sea una crisis en crecimiento, así como la crisis financiera de 2008, lo cual representa un riesgo enorme para nuestra economía y la calidad de vida de las generaciones futuras.

 

Hay algunas personas que creen que incluso si tomamos medidas para disminuir los efectos del cambio climático provocados por el hombre, no podríamos de ninguna manera hacer lo suficiente para frenar sus efectos catastróficos. Pero no podemos darnos por vencidos y esconder la cabeza en la arena.

 

He dedicado toda mi vida a la gestión de riesgos, y creo que tenemos que gestionar el riesgo climático de la misma forma en que gestionamos riesgos económicos; tenemos que hacerlo antes de que los excesos sean tan grandes que ya sea demasiado tarde.

 

La buena noticia es que, si actuamos de inmediato, todavía podemos evitar la mayoría de los peores efectos del cambio climático y reducir de forma significativa las probabilidades de resultados costosos y catastróficos sobre el medio ambiente y, a su vez, nuestra economía.

 

Además, sabemos que los riesgos más graves todavía se pueden evitar a través de inversiones tempranas en capacidad de recuperación y otras acciones inmediatas que podemos tomar ahora mismo para reducir la contaminación que causa el calentamiento global. La conclusión es que hay que empezar a cambiar nuestras decisiones de política comercial y pública hoy mismo.

 

Foto: Nigel Parry/CPi

Katharine Hayhoe
Lubbock, Texas
Científica del Clima, Universidad Tecnológica de Texas

 

Cuando hablo a la gente, comienzo refiriéndome a mis valores. No saco a relucir datos de un termómetro y empiezo a hostigarlos con ellos. Comparto lo que hay en mi corazón, por qué me preocupo por este problema, por qué creo que es importante, por qué creo que tal vez también quieran empezar a preocuparse por eso. Luego, hablo de los hechos.

 

Como científica, puedo decir que hay algunas verdades absolutas sobre el cambio climático. Usted puede tener una opinión, y yo puedo tener una opinión. Pero el calentamiento del planeta no es una opinión. Es un hecho.

 

Se nos proporciona información incorrecta todo el tiempo. La gente se llena la cabeza con palabras, como "hace mucho frío afuera, ¿dónde está el calentamiento global ahora?" o, "Dios tiene el control, así que todo va a salir bien al final".

 

El mayor obstáculo es conseguir que la gente escuche. Muchos de nosotros pensamos que, si aceptamos que el clima realmente está cambiando y que los seres humanos son los responsables, esto amenaza nuestra visión del mundo. Y muchas personas sienten que hacer algo al respecto destruirá la economía o infringirá las libertades personales de la gente. O que es anti-cristiano, anti-conservador o anti-republicano.

 

Creo que existe una percepción de que tenemos que adquirir un nuevo conjunto general de valores. Pero la realidad es que, para preocuparse por el cambio climático, solo tenemos que ser humanos, tenemos que vivir en este planeta y tenemos que querer un mundo mejor para nosotros y para nuestros hijos. Y como cristiana, creo que la Biblia es muy clara en que debemos amar a los demás como Cristo nos ha amado, lo cual nos da aún más razones para preocuparnos.

 

Foto: Nigel Parry/CPi

Nick Mullins
Berea, Kentucky
Minero de Carbón de Cuarta Generación, Activista del Cambio Climático

 

Cuando no pude conseguir un trabajo que pudiera proporcionar el dinero que yo creía necesario para brindarle un futuro mejor a mis hijos, me convertí en la cuarta generación en trabajar bajo tierra.

 

Con el tiempo, me di cuenta de que la minería del carbón era mucho más destructiva y perjudicial para la salud de la comunidad de lo que habíamos pensado en un principio. Me di cuenta de que ganar un salario alto para brindarle a mis hijos un "futuro mejor" no es importante cuando estamos contaminando y destruyendo el medio ambiente, junto con su futura salud.

 

Me crié en una época en la que los mineros entendían que las empresas de carbón solo estaban interesadas ​​en la rentabilidad y una época en la que la comunidad todavía era fuerte. Sé que podemos volver a juntar nuestras comunidades y reavivar las llamas de esperanza para las futuras generaciones, que podemos evitar una vida inclinada hacia la avaricia corporativa de las industrias extractoras.

 

Los mineros más jóvenes y los más leales a las empresas de carbón a menudo se ofenden por nuestras posiciones anti-industria del carbón. Algunos me acusan de darle la espalda a mis compañeros mineros. En ocasiones, sin embargo, los mineros de carbón que comprenden la dinámica de la industria del carbón ofrecen su apoyo.

 

Me temo que no pasará nada hasta que las personas se enfrenten a la pérdida inminente del empleo y comiencen a ver más allá de la propaganda de la "guerra contra el carbón" emitida por la industria del carbón y los políticos que la apoyan.

 

Si pudiéramos debilitar la influencia de la industria sobre los sistemas políticos y económicos dentro de las regiones de extracción del carbón, sé que podríamos reconstruir la economía, e incluso traer empleos de fabricación e innovación tecnológica del sector de la eficiencia energética. Tenemos una oportunidad increíble para convertirnos en la "región que pudo".

 

Foto: Nigel Parry/CPi

Susan Collins
Bangor, Maine
Senadora de los EE. UU. (R-ME)

El cambio climático es una amenaza importante y un reto que requiere de la cooperación internacional y de soluciones globales con el fin de reducir la contaminación de gases de efecto invernadero en todo el mundo. Participé en un viaje de la delegación del congreso a la Antártida en enero de 2006 que dejó una profunda impresión sobre la necesidad de luchar contra el cambio climático a nivel mundial, sus causas y sus efectos en nuestro planeta. En la Estación McMurdo, me reuní con los científicos, entre ellos algunos de mi estado de origen, Maine, que estaban jugando un papel importante en la investigación de la ciencia del clima.

 

También tuve la oportunidad de realizar una breve visita a Nueva Zelanda. Pudimos ver con claridad las morrenas glaciares, donde la suciedad y las rocas fueron colocados en pilas alrededor del frente glaciar en 1860. Pensé que era extraordinario estar en un lugar en el que hace unos 140 años yo habría estado cubierta por decenas o cientos de pies de hielo, y luego observar la ladera de la montaña y ver cuán lejano estaba ahora el borde del hielo.

 

Siempre he sostenido que es una falsa elección enfrentar el medio ambiente con la economía. Puedo decir por experiencia que el medio ambiente es la economía. Desde el turismo y la recreación hasta nuestro trabajo en los bosques y nuestras industrias de pesca y agricultura, la economía de Maine está ligada a nuestro medio ambiente de forma inexorable.

 

Creo en el poder del compromiso, informado por los últimos datos científicos, para marcar una diferencia. Al sentarnos y trabajar juntos para encontrar una base común, hemos demostrado que es posible romper el estancamiento partidista para encontrar soluciones razonables a algunos de nuestros problemas más urgentes.

 

Foto: Nigel Parry/CPi

Ben Lowe
Glen Ellyn, Illinois
Jóvenes Evangélicos para la Acción Climática

 

El cambio climático ya está ocurriendo y tiene profundos efectos ambientales y humanitarios. Jesús enseñó que lo más importante es amar a Dios y amar a nuestro prójimo. No puedo amar a Dios con fidelidad a menos que me importe el mundo que él creó, que sostiene y el cual nos invita a restaurar. Del mismo modo, no puedo amar a mis prójimos plenamente sin tomar medidas para hacer frente a los efectos del clima, sobre todo cuando las comunidades que menos han contribuido a este problema son a menudo las más afectadas.

 

Ha habido una polarización innecesaria a través de la desinformación y la política partidista. Los esfuerzos para sembrar la duda y la confusión acerca de la ciencia del clima, la integridad del proceso científico, la eficacia de las soluciones disponibles y el imperativo bíblico que restringe la participación de los cristianos han sido tristemente efectivos a través de los años. La acción climática también ha llegado a ser vista con demasiada frecuencia como una cuestión política de izquierda contra derecha, cuando en realidad debería ser entendida como un asunto moral que trasciende las divisiones partidistas y requiere nuestras mejores ideas, innovación y cooperación para resolverse. Disipar mitos, traer claridad y construir puentes son todas tareas importantes para los cristianos de hoy.

 

Alrededor del 76 por ciento de la población estadounidense se auto identifica como cristiana, y aproximadamente uno de cada tres estadounidenses se considera evangelista. Tenemos un papel integral y estratégico que servir para superar el cambio climático.

 

Hoy, uniéndonos y respondiendo con fidelidad, podemos reducir la contaminación de carbono, asistir a quienes sufren efectos climáticos perjudiciales, invertir en tecnologías de energía limpia, dar rienda suelta a nuevas olas de innovación, crear puestos de trabajo que puedan sostener en lugar de destruir la creación y promover el desarrollo responsable en nuestras comunidades y en todo el mundo.