Rocky outcrop with water in the foreground
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México

Rico en ecosistemas, el país es hogar de cientos de especies endémicas y es el hub continental para las aves migratorias del norte y sur.

Un lugar central para la conservación de las aves

Por su ubicación geográfica y la diversidad de sus paisajes, México ocupa un lugar central en la conservación de las aves del continente americano.  Con más de 1 100 especies registradas, el país alberga cerca del 10% de la diversidad de aves del planeta, incluyendo decenas de especies endémicas y una enorme variedad de aves migratorias que dependen de sus ecosistemas a lo largo del año.

En cada estación del año, México se convierte en un punto de encuentro para las aves migratorias que llegan al país con historias de viaje muy distintas. Algunas se instalan como residentes de invierno: se reproducen en el norte del continente –desde Alaska y Canadá hasta el norte de México – y pasan la temporada fría en bosques, selvas y humedales mexicanos, e incluso más al sur, en Centroamérica. Otras son residentes de verano, especies que se reproducen en México y realizan desplazamientos estacionales hacia regiones más cálidas del país o del sur del continente durante el invierno.

Además, numerosas aves utilizan México como territorio de paso, cruzándolo durante sus migraciones entre Norteamérica y Centro o Sudamérica. A este grupo se suman especies en las que conviven poblaciones migratorias – que se estima son unas 250 especies- y residentes. Mientras las poblaciones del norte se desplazan estacionalmente, otras permanecen todo el año en distintas regiones del país. En conjunto, estos movimientos involucran a cientos de especies y subrayan el papel de México como un territorio indispensable para completar los ciclos de vida de las aves migratorias del hemisferio.

Humedales costeros, manglares, desiertos, selvas tropicales y bosques templados funcionan como sitios críticos de descanso, alimentación y reproducción, conectando a México con rutas migratorias que abarcan el hemisferio occidental.

Sin embargo, estos paisajes enfrentan presiones crecientes. La expansión urbana y agrícola, la sobreexplotación del agua, la degradación de cuencas, la pérdida de humedales y los efectos del cambio climático amenazan hábitats esenciales tanto para las aves como para las comunidades que dependen de ellos. En este contexto, la conservación de aves en México está profundamente ligada a la gestión del territorio, el agua y los paisajes productivos.

Audubon ha trabajado en México durante años en alianza con organizaciones locales, comunidades y actores públicos para impulsar soluciones de conservación basadas en ciencia, colaboración y enfoque territorial. Un ejemplo emblemático es el trabajo conjunto en la cuenca del Río Colorado, donde Audubon ha sido parte de esfuerzos binacionales y multisectoriales para la restauración de humedales, la recuperación de flujos ecológicos y la protección de hábitats críticos para aves migratorias, demostrando que la cooperación transfronteriza es clave para la conservación efectiva.

Más recientemente, Audubon ha fortalecido sus alianzas con organizaciones mexicanas para promover agricultura amigable con las aves, aviturismo, monitoreo participativo y educación ambiental, integrando la conservación de la biodiversidad con el bienestar de las comunidades rurales. Estas colaboraciones buscan conservar y restaurar paisajes funcionales donde aves y personas puedan prosperar juntas, hoy y en el futuro. 

Donde trabajamos en México 

Áreas protegidas

Las áreas protegidas son una de las herramientas más efectivas para conservar la biodiversidad, mantener servicios ambientales esenciales y fortalecer la resiliencia frente al cambio climático. Sin embargo, en América Latina y el Caribe, solo alrededor del 40% de las Áreas Importantes para la Biodiversidad y las Aves (IBA) cuentan con algún tipo de protección, y las áreas protegidas cubren apenas el 9% de la distribución de las aves migratorias. Este déficit de protección subraya la urgencia de fortalecer y ampliar los esquemas de conservación en sitios clave.

En este contexto surge Conserva Aves, una iniciativa hemisférica liderada por cinco organizaciones: American Bird Conservancy, National Audubon Society, BirdLife International, Birds Canada y Red LAC.  Su objetivo inicial fue crear, consolidar y fortalecer más de 100 áreas protegidas en nueve países de América Latina y el Caribe, enfocadas en la conservación de aves amenazadas, endémicas y migratorias, una meta que la iniciativa ha logrado superar, ampliando su impacto territorial y de conservación en la región.

Conserva Aves se implementa actualmente en Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Panamá, Perú, y a través de su expansión reciente, en Chile. En el país, Conserva Aves México apoya 12 proyectos en zonas prioritarias, con el objetivo de crear nuevas Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación (ADVC) o ampliar aquellas ya existentes. Estas áreas surgen por iniciativa de pueblos indígenas, comunidades locales, organizaciones sociales y personas propietarias que deciden destinar sus territorios a la conservación, manteniendo la gestión directa de sus predios.

En México, Conserva Aves impulsa un enfoque integral que combina conservación, fortalecimiento comunitario y sostenibilidad a largo plazo. Cada proyecto se desarrolla mediante procesos participativos e incluye una estrategia de manejo y un plan de sostenibilidad financiera, con perspectiva de género e inclusión social.

La implementación nacional se realiza en estrecha colaboración con socios nacionales clave, entre ellos el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), responsable de la operación, supervisión y acompañamiento de los proyectos, y Pronatura Sur, que lidera el diagnóstico y el fortalecimiento de capacidades técnicas de las organizaciones locales. Este acompañamiento combina componentes virtuales y presenciales, e incluye monitoreo biológico, apoyo en procesos de certificación, fortalecimiento institucional y la aplicación de salvaguardas ambientales y sociales.

A través de estas alianzas, Audubon contribuye a consolidar una red de áreas naturales que protege hábitats críticos para las aves, al tiempo que fortalece a las comunidades y organizaciones que las resguardan, conectando la conservación local con una visión hemisférica. 

Estrategia Nacional para la Conservación de Aves de México (ENCA) 2025–2035

La conservación de las aves en México está profundamente vinculada a los procesos migratorios que conectan a América del Norte con Centroamérica y Sudamérica. Millones de aves que se reproducen en Estados Unidos y Canadá dependen de los ecosistemas mexicanos como zonas de invernada, descanso y alimentación durante gran parte de su ciclo de vida. Esta interdependencia ha dado lugar a iniciativas regionales de largo aliento, como Partners in Flight (PIF) y la Iniciativa para la Conservación de las Aves de América del Norte (NABCI), que han impulsado acciones coordinadas entre países.

Mientras Estados Unidos y Canadá han desarrollado e implementado planes integrales para la conservación de aves terrestres migratorias durante las últimas décadas, en México los esfuerzos se han concentrado históricamente en aves acuáticas y playeras. Como resultado, muchas aves terrestres —residentes y migratorias— han recibido atención limitada, a pesar de evidencias claras de declive poblacional. Entre 1970 y 2017, las aves terrestres registraron la mayor pérdida neta de abundancia en América del Norte, con descensos particularmente marcados en regiones no reproductivas que incluyen territorios de México. 

Ante este escenario, surge la Estrategia Nacional para la Conservación de Aves de México (ENCA) 2026–2036, un esfuerzo colectivo orientado a definir un camino de recuperación para las especies de mayor preocupación. La ENCA busca integrar conocimiento científico, tradicional y local, datos disponibles y la experiencia de especialistas, organizaciones de la sociedad civil y tomadores de decisiones para establecer un marco estratégico nacional con enfoque regional.

El proceso de construcción de la ENCA se basa en metodologías participativas alineadas con los Estándares Abiertos para la Práctica de la Conservación, e incluye talleres regionales y nacionales, identificación de amenazas y objetivos de conservación, así como el fortalecimiento de la coordinación entre actores clave. La estrategia se desarrolla en colaboración con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), la Red de Pronatura a nivel nacional (con presencia en el Centro, Noreste, Noroeste y Sur del País, Veracruz y la Península de Yucatán) y una amplia red de instituciones nacionales e internacionales, entre ellas dependencias federales mexicanas, organizaciones académicas y socios hemisféricos. En este marco, National Audubon Society aporta su experiencia técnica y su enfoque hemisférico, contribuyendo a vincular los esfuerzos de México con las iniciativas trinacionales y regionales de conservación de aves migratorias.

Además de orientar acciones de conservación durante la próxima década, la ENCA está diseñada como un instrumento vivo, con capacidad de actualización periódica, que permitirá focalizar de manera más eficiente el financiamiento y alinear esfuerzos de distintos sectores. En este sentido, Audubon acompaña la articulación de la ENCA con estrategias similares impulsadas en otros países de las Américas, fortaleciendo una visión compartida de conservación de aves a escala hemisférica y reconociendo la interdependencia ecológica entre los países del continente.

Volcanes y conservación: aviturismo en la zona de influencia del Parque Nacional Izta-Popo 

La región de alta montaña que rodea al Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl alberga algunos de los ecosistemas más emblemáticos del centro del país. Sus bosques de pino, oyamel y encino, así como los pastizales de altura, funcionan como hábitat clave para aves residentes y migratorias, muchas de ellas asociadas a ecosistemas templados de montaña altamente sensibles al cambio climático.

En este territorio, Audubon impulsa, junto con Reforestamos México, una iniciativa que vincula la conservación de aves con el aviturismo comunitario como herramienta para la gestión sostenible del paisaje. El proyecto busca fortalecer capacidades locales para el desarrollo de experiencias de observación de aves que refuercen el valor la biodiversidad de la región, al tiempo que generan alternativas económicas compatibles con la conservación de los bosques.

El aviturismo en la zona de influencia del Izta-Popo se concibe como un mecanismo de conservación activa: al reconocer a las aves y sus hábitats como activos naturales, se incentiva el manejo responsable del territorio, la restauración forestal y la participación comunitaria en la protección de los ecosistemas. Esta aproximación permite integrar la conservación de aves con procesos más amplios de gobernanza forestal, adaptación al cambio climático y desarrollo rural sostenible.

A través de esta alianza, se promueve una visión donde los volcanes no solo representan un paisaje icónico, sino también un territorio vivo, habitado por comunidades que encuentran en la naturaleza una oportunidad para conservar, aprender y generar bienestar, asegurando que las aves y los bosques de alta montaña sigan cumpliendo su función ecológica a largo plazo.

Sofía Lorda

Especialista en el Programa de Áreas Protegidas

Karime López Díaz

Coordinadora de Comunicaciones para Conserva Aves