WASHINGTON - Una nueva iniciativa para identificar y delimitar Áreas Clave para la Biodiversidad (KBA, por sus siglas en inglés) en las Bahamas, utilizando datos históricos de aves playeras, condujo al reconocimiento de tres sitios por parte de la secretaría de KBA en marzo de 2022. Este logro es el resultado de una red de colaboración de organizaciones y voluntarios nacionales e internacionales, entre ellos la Sociedad Nacional Audubon (NAS), el Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático de Canadá (ECCC), el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (USFWS) y el Bahamas National Trust (BNT), que llevan más de diez años haciendo un seguimiento de los chorlos tildìos y otras aves playeras en las Bahamas.

El compendio de una importante cantidad de datos de muestreos a través de los años permitió realizar una evaluación exhaustiva de los tres lugares: Joulter Cays, Kemp Cay a Pigeon Cay, y Stafford Creek a Andros Town. Estos sitios ahora son reconocidos como críticos para la persistencia global del chorlo chiflador, según el Estándar Global de KBA  más reciente, publicado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) . Las KBA actualizadas y ampliadas cubren un área de aproximadamente 514 km2 de hábitats costeros, terrestres y marinos.

Más de 33 aves playeras, junto con muchas especies marinas importantes, dependen de los recursos y los hábitats que ofrecen las costas de las Bahamas para sobrevivir. Los correlimos (Calidris alba), los ostreros americanos (Haematopus palliatus), los playeros rojizos (Calidris canutus), las becasas piquicortas (Limnodromus griseus) y los chichicuilotes (Calidris minutilla) son algunas de las aves que se reúnen en las KBA actualizadas. Además, se han registrado cientos de ejemplares de chorlo chiflador (Charadrius melodus) en estos lugares, lo que la convierte en la especie que disparo los criterios para declarar las KBA.

El chorlo chiflador es una de las especies que más se beneficiará con estas zonas extendidas. Durante la temporada de reproducción, su área de distribución se despliega a lo largo de la costa atlántica, desde el este de Canadá hasta Carolina del Norte. También puede encontrarse en torno a los ríos y humedales de las Grandes Llanuras de Norteamérica. Cuando llega el invierno, los chorlitos emigran a los ecosistemas costeros desde Carolina del Sur hasta Florida, el Golfo de México y el Caribe, pasando la mayor parte del año en estas zonas. Pero esta pequeña ave es una de las aves costeras más amenazadas de Estados Unidos y Canadá a causa de la pérdida y degradación de su hábitat, las perturbaciones humanas y la depredación por parte de animales salvajes y domésticos. 

Dada la importancia de las Bahamas como hábitat para los chorlos chifladores y muchas otras especies, el programa de Audubon Américas coordinó los esfuerzos para compilar en una sola base de datos los datos de censos existentes y utilizarla para actualizar el portafolio de KBA de las Bahamas. La recopilación de datos, el análisis y el desarrollo de las propuestas de KBA tomó cerca de un año e implicó consultas con múltiples investigadores nacionales e internacionales. Los resultados de este trabajo incluyen el reconocimiento global por parte de la secretaría de las KBA des Joulter Cays, Kemp Cay a Pigeon Cay y Stafford Creek a Andros Town como KBA basadas en los estándares y criterios más actualizados. También incluye la ampliación de las Áreas Importantes para las Aves (IBA, por sus siglas en inglés) previamente identificadas de Joulter Cays y Stafford Creek a Andros Town para incorporar zonas críticas de descanso y alimentación para el chorlo chiflador.

El reconocimiento de estos lugares como KBA destaca su papel como prioridades internacionales de conservación y resalta la necesidad de seguir desarrollando estrategias eficaces para proteger sus especies y hábitats. La actualización del estatus de KBA servirá como herramienta para la toma de decisiones; validará la necesidad de financiación para la conservación de estos lugares y fomentará el seguimiento continuo de las poblaciones de aves playeras por parte de los investigadores y las autoridades locales.

El hecho de que Joulter Cays y Kemp Cay a Pigeon Cay estén situados en zonas protegidas los resguarda frente al desarrollo no regulado y prácticas destructivas, como la extracción de arena. Esta audaz medida del Gobierno de las Bahamas es fundamental para la recuperación de esta especie y de muchas otras.

Es importante destacar que la base de datos utilizada para este análisis está publicada en el Global Biodiversity Information Facility (GBIF), lo que la convierte en un producto de datos descargables de libre acceso.  Esta base de datos refleja los esfuerzos de más de diez años de una desafiante investigación de campo que permitió registrar ocurrencias de 62 especies de aves, incluyendo 24 especies de aves playeras, en las Bahamas entre 2006 y 2020.

Audubon Américas invita a la comunidad científica y a todos los amantes de las aves a acceder a los datos abiertos de monitoreo de aves playeras en Las Bahamas para aprender más sobre estas aves e informar esfuerzos de investigación y conservación.

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