Este Día de la Tierra, la esperanza se alimenta de la acción colectiva

Con optimismo y compromiso a largo plazo, Audubon reúne a personas de toda América para proteger a las aves y los lugares que todos necesitamos.
Cerulean Warbler. Foto: Mathew Malwitz/Audubon Photography Awards

Cuando llega la primavera al hemisferio norte, miles de reinitas cerúleas migran desde América del Sur, atravesando el Golfo de México, para pasar el verano en el este de Estados Unidos y el sur de Canadá. Como muchas especies de aves, su supervivencia depende de hábitats conectados y esfuerzos coordinados entre diferentes países y comunidades. De esta manera, las aves nos muestran cómo podemos trabajar juntos para impulsar la acción climática y la conservación.

Estamos viviendo un momento difícil para las aves, el planeta y las personas. La pérdida de hábitat y el aumento de fenómenos climáticos extremos están transformando los lugares que amamos y de los que dependemos. Las poblaciones de aves enfrentan un futuro incierto: dos tercios de las especies de América del Norte y más del 75 por ciento de las especies de aves de los bosques de América Latina están en riesgo si las temperaturas globales continúan en aumento. Las aves son indicadores de la salud de nuestro entorno. También nos recuerdan que estamos conectados y que cuando actuamos juntos, podemos crear un cambio significativo.

La conservación siempre ha sido un esfuerzo colectivo. Durante más de 120 años, Audubon ha construido amplias coaliciones basadas en la ciencia y en valores compartidos, entre ellos tener aire y agua limpios, procurar comunidades resilientes y espacios al aire libre donde todos podamos prosperar. Nuestro trabajo se ha profundizado a nivel local y se ha extendido por todo el Hemisferio Occidental, incluyendo países de América Latina y el Caribe, gracias a la solidez de nuestras alianzas y al esfuerzo de los capítulos de Audubon, el personal y personas apasionadas por esta labor. Nuestro enfoque está guiado por un optimismo pragmático y un compromiso a largo plazo, basado en la convicción de que las acciones positivas que realizamos hoy irán sumandoel tiempo.

Desde Canadá hasta Chile, nuestro trabajo para abordar el cambio climático y la pérdida de biodiversidad se basa en asociaciones con las comunidades locales. En Canadá, por ejemplo, Audubon colabora con gobiernos indígenas y organizaciones como Seal River Watershed Alliance en algunas de las iniciativas de conservación de tierras más ambiciosas de la actualidad. A través de Conserva Aves, que es liderada por Audubon, BirdLife International, Birds Canada, American Bird Conservancy y la Red de Fondos Ambientales de Latinoamérica y el Caribe (RedLAC), se han protegido más de un millón de hectáreas de hábitat para aves en ocho países de América Latina, logro en el que las comunidades locales han desempeñado un papel central en la gestión de estas nuevas áreas protegidas.

Este enfoque de conservación de aves se nutre de los programas de ciencia comunitaria de Audubon, como Climate Watch. Durante la última década, los voluntarios de Climate Watch han recopilado datos que ayudan a los investigadores a hacerle el seguimiento a la forma como las  aves responden al cambio climático y cómo cambian sus áreas de distribución. En la más reciente  sesión de invierno  de Climate Watch, estudiantes de Claflin University, del grupo estudiantil Friends of the Earth, se unieron al equipo de Audubon para contar azulejos de garganta canela como parte de este proyecto. Momentos como este nos recuerdan que la próxima generación de ecologistas ya está comprometida y haciendo contribuciones significativas a la conservación.

Ese mismo espíritu de compromiso también se refleja en la forma en que las personas impulsan políticas que benefician a las aves. Por ejemplo, en apoyo a una versión actualizada de la Farm Bill (ley agrícola de EE. UU.), productores ganaderos viajaron recientemente a Capitol Hill para compartir de primera mano cómo las prácticas ganaderas que favorecen a las aves contribuyen a mantener pastizales saludables y tierras productivas. Al sumar sus voces y experiencias a la conversación, estos propietarios lograron presentar un argumento sólido a favor de fortalecer los programas de incentivos para la conservación, beneficiando tanto a las aves como a las comunidades.

Las personas también están dando forma a soluciones concretas en sus comunidades locales. En Arizona, un centro de rehabilitación de fauna silvestre se asoció con un desarrollador de energía solar para trasladar los búhos excavadores de un emplazamiento residencial a un hábitat experimental dentro de un complejo de energía solar, utilizando madrigueras artificiales y monitoreo continuo. El proyecto es un ejemplo prometedor de cómo los proyectos de energías renovables pueden planificarse teniendo en cuenta a la fauna, ayudando así a proteger especies que enfrentan desafíos debido al desarrollo y al cambio climático.

Este tipo de colaboración también se encuentra en el arte. El Audubon Mural Project (Proyecto Murales de Audubon) y sus socios recientemente ayudaron a visibilizar a las aves amenazadas por el clima en jardines comunitarios de Nueva York, donde artistas locales pintaron más de 20 murales con especies de aves y las plantas nativas de las que dependen para alimentarse y refugiarse.

En este momento crucial para las aves, la esperanza y las oportunidades surgen en la intersección entre la ciencia, las soluciones sostenidas en el tiempo y las comunidades comprometidas. Juntos, podemos trabajar para revertir la disminución de las poblaciones de aves y proteger los lugares que nos sostienen a todos.