Una colonia de más de 12,000 ibis, Cigüeñas de Cabeza Pelada y garcetas en los pantanos y manglares del Parque Nacional de los Everglades esta primavera.

Mi madre es bibliotecaria, y yo soy un nerd sin remedio, así que agradecí tener una excusa para sumergirme en las ediciones archivadas de tapa dura de las revistas de Audubon. Estaba buscando la primera edición en la que trabajé cuando comencé como editor sénior, en 2001, y cuando la encontré, recordé varios hechos sobre el precario estado del Everglades de Florida. 

En ese momento, este ecosistema icónico se encontraba en aprietos: La cantidad de aves limícolas había bajado un 90 % en comparación al siglo anterior. Y si bien se acababa de aprobar un plan federal-estatal multimillonario para restaurar el flujo natural de agua del humedal, el futuro del Everglades continuaba siendo un misterio. “Nadie sabe si esto funcionará realmente”, escribimos en aquel momento. “No sabemos si la vida silvestre se recuperará”. 

La edición terminaba presentando pruebas que sugerían que finalmente se recuperaría. Como verán en nuestra historia sobre el reciente boom reproductivo del Everglades, las aves limícolas han respondido en grandes números a las lluvias torrenciales del año pasado, que imitó la hidrología anterior de la región. El fenómeno, como lo vemos a través de la lente del fotógrafo Mac Stone, es impresionante.

Esta fue la promesa que me hizo volver a Audubon hace poco, después de pasar casi doce años trabajando para otras revistas de divulgación científica: Las aves y los ecosistemas podrían recuperarse si la gente comprendiera su valor y se sintiera motivada a ayudar a su recuperación. El periodismo ambiental, la actividad por excelencia de esta revista, tiene un papel crítico en asegurar ese futuro, de la misma forma que la organización, con su personal apasionado y su enorme red de miembros y colaboradores. 

En 2001, al igual que ahora, Audubon comprendió el poder de las imágenes y cómo podía utilizarlo para proteger a las aves y sus hábitats. El Premio de Fotografía de Audubon de 2018 es otro ejemplo de esos esfuerzos, y a su vez demuestra que es un poder que no solo tienen los profesionales sino legiones de fotógrafos jóvenes y novatos.

Por supuesto que un movimiento de conservación sostenible no se construye únicamente con imágenes y fotografías de animales (por buenas que sean). En el primer artículo que edité para Audubon, una pareja contó que durante sus visitas a 14 parques nacionales solo habían visto a otros dos afroamericanos. Su experiencia se replica en el ensayo de Teresa Baker sobre diversidad, infancia y aire libre, que plantea que las imágenes de las redes sociales pueden hacer que la naturaleza resulte más acogedora para todos. 

Por todos estos motivos y otros, me complace regresar a la revista de divulgación y a la organización que admiro desde hace tanto tiempo, y estoy feliz de poder estar aquí, dirigiendo el equipo de Contenidos, en un momento en el que nuestra labor resulta más importante que nunca. 

Esta historia se publicó originalmente en la edición de primavera de 2018 como The Power of Pictures” (El poder de las imágenes). Para recibir el ejemplar impreso de la revista Audubon, hágase miembro realizando una donación hoy mismo.

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