De nuestra revista Magazine

Todas las primaveras, algunas de mis aves favoritas -el Zorzal de Swainson, el Chipe cabeza negra y el Colibrí garganta rubí- pasan por la zona de Washington D.C. en su camino desde sus hogares invernales en América Central y del Sur hasta sus hogares de verano en el norte. Pero los detalles de sus viajes pueden ser un misterio: ¿pasan por los manglares de la costa del Golfo de México? ¿Se atreven a realizar un vuelo sin escalas entre Yucatán y Luisiana? ¿Saltan de isla en isla por las Antillas?

Cuando se trata de la conservación de las aves migratorias, estas preguntas son importantes. No podemos protegerlas si no sabemos a dónde van. El desarrollo y el uso de tecnologías de seguimiento mejores y más pequeñas, como los geolocalizadores, las etiquetas de radiotelemetría y los arneses satelitales, además de los esfuerzos de anillamiento y recaptura de aves en todo el hemisferio, han llenado las lagunas para algunas especies. Sin embargo, hasta ahora ha sido muy difícil obtener una visión completa de la migración de las aves a través de las familias.

Para obtener una visión verdaderamente hemisférica de la migración de las aves, Audubon y sus socios de la Iniciativa para las Aves Migratorias han estado trabajando con científicos de todo el mundo para recopilar estos datos migratorios. Hemos empezado a identificar las zonas que más necesitan las aves, especialmente durante la migración, para aumentar el impacto de nuestro trabajo de conservación. Esta iniciativa reúne la información espacial más reciente sobre la distribución y los movimientos de las especies a lo largo de los ciclos anuales, con el fin de identificar las rutas de vuelo y las zonas prioritarias de 458 especies de aves migratorias que se reproducen regularmente en Estados Unidos y Canadá.

Consulten nuestro reportaje para saber más sobre la Iniciativa de Aves Migratorias y los primeros resultados de este ambicioso esfuerzo plurianual, encabezado por la directora principal Jill Deppe, y realizado por una cohorte de científicos de Audubon, el Laboratorio de Ornitología de Cornell y otros lugares. Estoy impaciente por ver lo que vamos a aprender en el futuro. A finales de este año lanzaremos el Explorador de la Migración de las Aves, una plataforma abierta al público que traza un mapa de las migraciones de estas 458 especies y destaca los retos de conservación a los que se enfrentan estas aves a lo largo de sus rutas migratorias.

Esto hay que entenderlo como un primer paso en un viaje más largo. Una vez identifiquemos las zonas que más necesitan las aves, tendremos que seguir protegiéndolas. Nuestro programa Audubon Américas, financiado en parte por 12 millones de dólares del Bezos Earth Fund y en asociación con American Bird Conservancy y BirdLife International, trabajará con gobiernos y comunidades locales en Chile, Colombia, Panamá y otros países para proteger los lugares que las aves y las personas necesitan. Esa labor es paralela a nuestros esfuerzos actuales tanto en Estados Unidos como en el bosque boreal de Canadá.

Estoy tremendamente orgullosa del trabajo que los equipos científicos y de Audubon Américas están haciendo, y no puedo esperar a compartir más con ustedes en los próximos meses. Al trabajar juntos -uniendo el conocimiento sobre el terreno de las aves que tenemos en el jardín con las herramientas y los conocimientos técnicos de Audubon- logramos que la conservación de las aves sea mucho más poderosa.

 

Este artículo se publicó originalmente en el número de primavera de 2022. Para recibir nuestra revista impresa, hágase socio haciendo una donación hoy mismo.

Manténgase al día

Nuestro boletín informativo por correo electrónico brinda información sobre los últimos programas e iniciativas