De nuestra revista Magazine

Cuando estábamos ultimando los detalles de esta edición, el huracán Dorian azotó las Bahamas como una tormenta de categoría 5, uno de los huracanes más fuertes y duraderos que se registraron en el Atlántico. Luego arrasó con la costa desde Florida hasta Carolina del Norte, lo cual obligó a las poblaciones costeras a prepararse para otra tormenta devastadora.

Cinco años atrás, cuando Audubon publicó su primer informe sobre aves y cambio climático, los científicos podrían haber observado que Dorian, que se desplazó con lentitud y fue reuniendo fuerzas de las temperaturas cálidas del mar y el aire, es precisamente el tipo de condición meteorológica extrema que uno esperaría ver con mayor frecuencia con el cambio climático. Ahora, gracias a un área de investigación denominada ciencia de la atribución que avanza con rapidez, se puede calcular hasta qué punto el cambio climático contribuye a dicha condición. Esta es la ciencia detrás de las fotografías de las olas de calor, las tormentas, las inundaciones y las sequías que publicamos en el ensayo fotográfico de esta edición. Ya no hay dudas de que el cambio climático está aquí y está afectando tanto a las aves como a las personas.  

Eso resulta obvio. La única pregunta ahora, la que intentamos responder en el resto de esta edición especial, es qué se puede hacer al respecto. Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, tenemos un período muy corto, menos de 12 años, para prevenir los efectos más directos del cambio climático. Hacer menos pondría en peligro el futuro de 389 especies de aves de América del Norte, según el nuevo informe climático de Audubon. Esta cifra es devastadora y podría ir en detrimento de nuestros hallazgos si las soluciones no estuvieran justo delante de nosotros. 

La primera estrategia y la más obvia consiste en mantener el carbono seguro bajo tierra, donde no pueda contribuir al aumento actual de la temperatura y esté sujeto a ecosistemas que beneficien tanto a las comunidades humanas como a las aviares. El bosque boreal es uno de estos lugares, así que los pueblos indígenas y el gobierno de Canadá, en forma conjunta, están innovando con un modelo para protegerlo de manera efectiva y respetuosa. Las praderas y los humedales que representan la primera línea de defensa contra las inundaciones épicas son otros. 

Por supuesto, las tácticas para prevenir un mayor calentamiento también a menudo nos ayudan a adaptarnos al calentamiento que ya se ha producido. Tomemos por ejemplo el santuario de Audubon en Pine Island en los Bancos Externos de Carolina del Norte. A medida que su personal se prepara para probar los enfoques para absorber casi un metro del aumento del nivel del mar, durante el huracán Dorian, sus marismas hicieron (al igual que durante el huracán Florencia el año anterior) lo que se supone que hacen los marismas: actuar como una esponja, reduciendo el oleaje de la tormenta. En Maine, los científicos también están considerando la naturaleza –en especial las aves marinas– como aliada para adaptarse a los principales cambios. 

En los Estados Unidos, las ciudades y los estados han tomado la iniciativa de presentar varias otras ideas que serán necesarias. Se necesitará también una mayor innovación. Sin embargo, también observamos las soluciones climáticas a través de lo que usted, el lector, puede hacer ahora mismo, desde su hogar y su comunidad, para hacer una diferencia y analizamos cómo puede lograr que esas acciones formen parte de un movimiento climático nacional más inclusivo. Porque eso es también lo que requiere este desafío. 

El cambio climático ha inspirado a muchas personas a intentar modificar el curso de la historia, tal como los pioneros señalan en esta edición. Les pedimos a varios escritores de ciencia ficción que nos ayudaran a ampliar nuestra imaginación respecto de lo que sería posible (independientemente de a dónde nos lleve). Puede encontrar estos escritos, que reflejan un género literario floreciente denominado “ficción climática”, aquí. Y lo invitamos a visualizar junto con nosotros el mundo en el que queremos vivir para comenzar a escribir ese futuro. 

Este artículo se publicó originalmente en la edición de otoño de 2019 como “This Is What Climate Solutions Look Like” (Así se ven las soluciones climáticas). Para recibir la revista impresa, hágase miembro hoy mismo realizando una donación.

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