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La mayoría de los ríos y arroyos de Arizona están en riesgo de sufrir daños irreversibles debido a la pérdida de protecciones de la Ley de Agua Limpia. Con la revisión de la Administración Trump a la interpretación de la Ley de Agua Limpia (llamada Regla de Protección de Aguas Navegables) ahora en vigor en Arizona, es urgente que continuemos el arduo trabajo de desarrollar un programa de calidad del agua a nivel estatal para proteger nuestras preciosas vías fluviales. 

La Regla de Protección de Aguas Navegables reduce drásticamente la cantidad de vías fluviales cubiertas por la Ley de Agua Limpia.

En reconocimiento de esto, el Departamento de Calidad Ambiental de Arizona está liderando actualmente un proceso para crear un programa a nivel estatal para tratar de llenar este vacío. Audubon está a la mesa para este proceso, y creemos firmemente que las vías fluviales decididas a ya no estar protegidas por la ley federal tendrán que ser protegidas por la ley estatal— si no, corren el riesgo de contaminación y degradación, lo que afectará el hábitat del cuclillo pico amarillo y otras aves, así como los suministros de agua de los arizonenses.

Los lugares ahora en riesgo incluyen: Aravaipa Creek, Cienega Creek, el río San Pedro y muchos otros.

De hecho, los tipos de vías fluviales que ahora necesitarán protección bajo la ley estatal incluyen:

• Ciertos arroyos y manantiales intermitentes (fluyen una parte del año)

• Ciertos arroyos y manantiales perennes (fluyen todo el año)

• Manantiales efímeras (fluyen solo después de eventos de precipitación, pero a menudo sostienen un hábitat ribereño denso)

• Arroyos y ríos sostenidos por aguas residuales tratadas (piense: río Santa Cruz hasta el centro de Tucson)

• Canales utilizados para el suministro público de agua potable

• Lagos y estanques

• Humedales

En el árido suroeste, mucho depende de agua limpia y suficiente: comunidades, aves, peces, granjeros, ganado, hábitat ribereño y la creciente economía recreativa al aire libre del estado, por nombrar algunos. Para proteger nuestros ríos, lagos y arroyos, se deben considerar varios elementos en un programa de calidad del agua a nivel estatal.

Estándares de calidad del agua. Guiados por la mejor ciencia disponible, debemos establecer estándares de calidad del agua para los diversos usos de una vía fluvial. Las normas diferirián dependiendo el uso del agua. Por ejemplo, una porción de un río que suministra agua potable a una comunidad tendría un estándar de calidad de agua diferente al de una parte de un río utilizado para el riego de cultivos agrícolas.

Seguimiento y evaluación. El estado debe poder determinar si una vía fluvial no cumple con los estándares de calidad del agua y utilizar esa información para informar las actividades futuras que permite (o no permite) que ocurran, como la descarga de contaminantes en ese segmento de la vía fluvial.

Restauración. Para las vías fluviales que no cumplen con los estándares de calidad del agua, debe haber esfuerzos para limpiarlas. 

Permisos para descargar en vías fluviales. Si alguien va a liberar contaminantes, material de construcción o aguas residuales tratadas en una vía fluvial, debe tener un permiso. El permiso determina lo que alguien puede liberar en la vía fluvial y qué pasos deben tomar, si corresponde, para minimizar su impacto, según los estándares de calidad del agua para esa vía fluvial.

Inspección y aplicación. Para asegurarse de que se cumplan realmente los requisitos de un permiso, debe haber inspección y aplicación. 

El agua limpia es esencial para la economía, las comunidades y las aves, los peces y la vida silvestre de Arizona que dependen de ella. Debemos garantizar un suministro de agua saludable para las generaciones venideras.

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